Es realmente
una provincia tocada por la varita mágica de la naturaleza.
Territorio mediterráneo de la República Argentina,
comparte hacia el oeste con Chile la magnífica Cordillera
de los Andes, que ha estado relacionada desde los comienzos,
con la historia y evolución de la provincia.
Su ciudad capital fue fundada en 1561
por la corriente que provenía desde la Capitanía
General de Chile, y tenía más que ver con
la costa pacífica que con la llegada de los españoles
desde el Atlántico.
La Cordillera fue desde siempre una barrera y un desafío,
ya que permitió desde tiempo inmemorial la llegada de corrientes
migratorias apoyadas en el aprovechamiento de los pasos transversales
a menor altura que los macizos que los rodean.
Esta misma cordillera nueva, generosa en altura, aún en
formación en algunos de sus tramos provoca en la provincia
movimientos sísmicos que han
marcado los destinos de los pueblos que habitaron su suelo desde
los comienzos de su historia misma.
Muchos hombres han dejado sus vidas en estos valles, que representaron
desde siempre la posibilidad de llegar a una tierra virgen que
mostraba la riqueza de su suelo en sus viñedos y en sus
olivares...semejando el inigualable paisaje del mediterráneo
europeo.
Las cuencas hídricas generan
los oasis que tanto caracterizan a esta zona del país;
sin los ríos sería imposible intentar ningún
tipo de actividad agrícola.
Con un clima árido de montaña
y valle nutre todas sus actividades con el agua de deshielo
de las altas cumbres que se encauzan en los ríos más
importantes entre los que se cuentan el Mendoza,
Tunuyán y Atuel.
Todos ellos poseen en la actualidad importantes obras de energía
hidroeléctrica con canales
derivadores que abastecen de agua a los amplios valles
que los rodean.
Majestuosa, ostenta la mayor altura de la Cordillera de los Andes,
nos referimos al macizo del Aconcagua
que con 6962 metros es el pico más
elevado del continente americano.
Mendoza dista a 1150 kilómetros de
la Capital Federal, y se arriba a ella por medio de la
Ruta Nacional N° 7.