A unos 40 kilómetros al norte de
Posadas se localizan las Ruinas de la Reducción de Santa
Ana, que originalmente fue fundada en Brasil en 1633, pero más
tarde fue arrasada por los bandeirantes (portugueses y mestizos
que se dedicaban a cazar indios guaraníes para utilizarlos
como esclavos en territorio brasileño).
Los padres jesuitas Agustín Contreras
y Pedro Romero fueron los encargados de salvar las vidas de más
de 2000 aborígenes, y con el paso de los años se
establecieron en la actual Santa Ana, donde se levantó
el esquema clásico de construcción de una reducción:
una plaza principal, rodeada por la iglesia, el cementerio, el
colegio, los claustros, el cabildo y las viviendas de los guaraníes.
Rodeando estos edificios se localizaban las huertas y el cotiguazú
que era el lugar donde se cobijaba a las viudas, los huérfanos
y los desvalidos.
La selva hizo estragos en estas construcciones,
ya que durante mucho tiempo tapó y erosionó muchas de ellas. Desde
1984 son consideradas Patrimonio Mundial
por la Unesco.
Reducción
Jesuítica de Loreto
Si seguimos unos 15 kilómetros
por la ruta nacional N°12,
y luego torcemos hacia la derecha, un camino de tierra nos lleva
a la reducción jesuítica
de Loreto.
Fue elpadre
Antonio Ruiz de Montoya quien la fundó en 1632,
y después de numerosos traslados se afincaron en el territorio
de Loreto. En sus edificios funcionó la primer prensa del
territorio argentino, donde se imprimieron los libros más
antiguos del virreinato, allá por el año 1700.
Apenas asoman los cimientos de algunas de las construcciones con
las que se ha podido recrear la vida de los aborígenes
en este lugar de la provincia de Misiones.
Ruinas
de la Reducción Jesuítica - San Ignacio
A tan sólo unos 4
kilómetros por la ruta N° 12, se encuentra la
localidad de San Ignacio que dentro de su damero posee las ruinas
de la reducción jesuítica.
Esta
reducción data de 1610
cuando fuera construída por los padres
Cataldino y Maceta. Después de numerosos traslados
se la distinguió con el nombre de San
Ignacio Miní (que significa menor), para diferenciarla
de las de San Ignacio Guazú (mayor).
Su estado de conservación es bastante
bueno gracias a los numerosos trabajos de reconstrucción
que se vienen realizando en el lugar, que han permitido perfilar
las construcciones que están realizadas con grandes bloques
de basalto cortadas con esmero, y unidas sin argamasa de ningún
tipo, como un gran rompecabezas.
En
cada una de estas construcciones participaban miles de guaraníes,
que dedicaban gran parte de su día al traslado de los
bloques y la decoración de los mismos.
Durante las noches se realiza un importante espectáculo
de luz y sonido que intenta explicar la relación riquísima
que se llevó a cabo entre los padres jesuitas y los
guaraníes.
El
crecimiento de esta reducción fue tan notable, que llegó
a tener más de 3300 habitantes.
Los jesuitas fueron expulsados
de las misiones en el año 1768, los guaraníes se disgregaron
y la reducción quedó prácticamente abandonada,
hasta que a fines del siglo XIX se refundó como colonia agrícola,
quedando estas ruinas inmersas en el trazado de la localidad.
Esta reducción es considerada Patrimonio
de la Humanidad por la Unesco.
Museo
de la Comisión Nacional de Museos,
Monumentos
y Lugares Históricos
En el mismo predio se puede visitar el
Museo de la Comisión Nacional
de Museos, Monumentos y Lugares Históricos, que
cuenta con un espacio dedicado a mostrar a los visitantes algunos
elementos que se han podido rescatar de las misiones, de los aborígenes
y también de los padres que llevaron a cabo estas fundaciones.
En el lugar donde se levantaba la escuela funciona un Centro
de Interpretación Regional que tiene por finalidad
recrear sucesos correspondientes a la vida cotidiana y a la inigualable
experiencia sociocultural vivida por los jesuitas y los guaraníes.
Si querés conocer la obra de uno de los más prestigiosos
hombres de letras argentino recorré el Museo
Casa de Horacio Quiroga, construida por este hombre que
se instaló en el portal de la selva para realizar uno de
las descripciones más maravillosas de la literatura argentina
“Cuentos de la selva”,
realmente imperdible... visitá la zona y lee este libro
que acompañó a muchas generaciones de niños
y adolescentes argentinos.