Muy
cerca de San Lorenzo, hacia el norte se ubica este pueblo de pescadores,
que cuenta en su suelo con historias muy antiguas de este paraje
descubierto por Sebastían Gaboto
allá por 1527, fundó un fuerte denominado Sancti Spiritu
. Fue tal vez la primer dotación de españoles que
se estableció en territorio argentino. Muy pronto este puñado
de europeos tuvieron que empezar a cultivar la tierra , a refundar
sus instituciones, a mezclarse con los aborígenes propios
de la región, estableciéndose los primeros matrimonios
que dieron origen a los mestizos o criollos.
En esta zona tuvo su origen una de las leyendas más conocida
de nuestro territorio, la historia de Lucia
Miranda, mujer de uno de los señores que fundaron
este fuerte, que conoció alli al cacique Siripo, joven aguerrido
que muy pronto contó con el favor de los europeos. Una mañana
entró con su grupo al fuerte, incendió el lugar, asesinó
a los hombres que se resistieron y raptó a su amada. Esta
valiosa leyenda ha sido rescatada por autores diversos entre los
que debemos destacar a Manuel José
de Lavardén que en su obra de teatro “Siripo”
del siglo XVIII, puso de manifiesto los avatares de esta pareja
mítica. En el siglo XX, Felipe
Boero le puso música a una obra que se estrenó
en el teatro Colón de Buenos Aires que tenía como
base la historia de Lucia Miranda. Muchos otros autores escribieron
sobre ambos personajes, como el hito que marcó los comienzos
de la primer camada de criollos.
La historia nos relata que años más tarde sobre los
restos del fuerte, Domingo de Irala
clavó una imponente cruz de madera y dejó una carta
dentro de una calabaza, contando las penurias sufridas en este lugar. |