Lo proponemos como un recorrido
para pasar el día, saliendo de la ciudad capital hacia el sur
por la ruta provincial Nro. 380,
conocido como “el circuito chico”
de San Miguel de Tucumán.
Se arriba a la localidad de San Pablo, que posee el clásico estilo
de poblado edificado alrededor del ingenio
azucarero. La fundación del
ingenio y por lo tanto de la ciudad se debió a la
familia Nougués, que estuvieron en la zona desde comienzos
del siglo XIX, la fábrica empleaba a casi la mitad de la población
estable de la región.
Si
seguimos avanzando por la ruta Nro. 380 y a menos de 24 kilómetros
desde la capital llegamos a Villa
Nougués, que surgió como lugar
de veraneo para esta familia, y allí construyeron su casa
de fin de semana; más tarde, otras familias influyentes los
imitaron, así tomó forma la villa.
No estuvo dotada de caminos de acceso hasta principios del siglo
XX. Posee una capilla de singular belleza,
y una hosteria donde los ocasionales visitantes pueden pasar el
fin de semana. El poblado está edificado a 1200
metros de altura, razón por la cual
los veranos suelen presentarse con 10°C menos que la ciudad.
SAN
JAVIER
Cristo
Redentor
Desde Villa Nougués
y siguiendo hacia el norte la ruta
provincial 338se puede acceder
después de algunos kilómetros a una magnífica
imagen del Cristo Redentor,
cuya autoría se debe al artista tucumano Juan
Carlos Iramain, que fue sepultado en su obra. En las noches
claras y con la iluminación que posee puede observarse
el Cristo desde la ciudad de San Miguel.
Continuando
hacia el norte, por la ruta
provincial 340 se llega a la villa veraniega
de San Javieredificada
en los faldeos de las sierras homónimas, a 1200 metros
de altura. Desde sus miradores espectaculares puede verse la ciudad
capital, las grandes extensiones ocupadas por la caña de
azúcar y las chimeneas de los ingenios azucareros que están
en plena etapa de producción.
Poblado
de Raco
Si completamos el circuito
hacia el norte estaremos visitando los poblados de Raco,
la especial Raco del poeta Atahualpa
Yupanqui, recordada y ansiada por siempre... Con la exuberancia
del paisaje que se extiende en suaves lomadas y serranías.
Desviándonos hacia el oeste se puede acceder a Siambón
localidad donde los monjes benedictinos han instalado su monasterio
y se dedican a la producción de artesanías y exquisitos
dulces.
El
Cadillal
Los paisajes son soberbios,
podemos observar los primeros atisbos de la selva tucumana, con
la abundancia de sus especies, con su vegetación en pisos
o estratos.
Si volvemos a Raco, y luego tomamos la ruta
provincial 341, llegamos a la intersección con la
ruta nacional 9, y después
de algunos kilómetros se comienza a divisar el dique El
Cadillal, cuyo espejo de agua es utilizado para la obtención
de energía hidroeléctrica, y además se ha
transformado en uno de los lugares favoritos de los tucumanos
para los deportes náuticos.
Desde aquí emprendemos el regreso a San Miguel de Tucumán.