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Puramente Gauchesco

 
 

Se trata de un poblado ubicado a 110 kilómetros de la Capital Federal, se accede al mismo por medio de la Ruta Nacional N°8.

Ninguna de las ciudades de la provincia de Buenos Aires representa con tanta claridad el acervo cultural gauchesco.
Fundada en 1730, se generó primero una capilla, que tuvo como límite el río San Antonio de Areco.

Toda la zona era susceptible de constantes ataques de los indígenas, razón por la cual se determinó la construcción de un fortín en la zona de Carmen de Areco (muy cercana a ésta), para preservar a todos aquellos hombres de buena voluntad que comenzaron a desarrollar sus actividades económicas en estas tierras.

  Capilla de San Antonio de Areco  
   
   
     

A la sombra de La Porteña
 
Estancia La Porteña
Pozo de Agua
 
Así se llamó la estancia más destacada de la zona, que perteneció a los primeros pobladores, la familia Arellanos; hasta que después de varias generaciones es heredada por los Güiraldes.

El nombre de esta estancia aludía a la primera locomotora a vapor de la República Argentina.
El casco de la estancia se encuentra enriquecido con detalles propios de fines del siglo XIX.

Tal vez el más destacado de los Güiraldes, fue Ricardo, escritor rioplatense que se dedicó a escribir inspirado en un gaucho encargado del manejo de las actividades de su estancia, llamado Segundo Ramírez; de allí el surgimiento de una de las obras argentinas más destacadas “Don Segundo Sombra”.

En la estancia permanecen intacta la habitación y biblioteca ocupada por el escritor, y el pozo donde tiró algunas de sus más destacadas obras.
 
   
   
     

Un museo lleno de tradiciones
 

Este museo fue creado en el año 1937, en tierras públicas que conservan el estilo propio de las estancias de fines del siglo XIX. Tiene una dimensión de casi 38 hectáreas.

El ingreso está dado por una reconstrucción de una pulpería (comercio rural que incluía almacén de ramos generales y servicio de copas para los paisanos del lugar). Esta pulpería se denomina “la Blanqueada” y en ella se pueden observar escenas de época, con la típica reja que protegía a los dueños de los gauchos más agresivos.

Saliendo de la pulpería se accede a las instalaciones del museo propiamenthe dicho.
Junto a ella se destaca una “tahona” que servía para moler trigo y que había sido traído desde Mercedes.

En un galpón contiguo se desarrolla la sala “Aniceto Melo”, quien fuera el trenzador más renombrado de todos estos pagos. Todas las estancias de cierto porte poseían galpones especiales para los trenzados que eran en muchos casos verdaderas obras de arte.
Se exhiben además varias carretas que pertenecieron a las familias más encumbradas del lugar.
En una modesta ermita, se venera al santo patrono de Areco; acompañado por las imágenes de la Virgen del Carmen y de la Merced.

Continuamos el trayecto hasta la “Casa del Museo” que lleva el nombre del poeta Ricardo Güiraldes.
Varias salas presentan numerosas características del estilo campestre argentino.

La Sala del Estanciero dedicada a Don Juan Manuel de Rosas, exhibe una importante colección de armas, documentos del brigadier, una cama de caoba de su propiedad y un reloj de pie realizado con madera en Inglaterra.
Casa del Museo

La Sala de los Escritores refleja importantes documentos sobre la obra de Güiraldes, fotografías y algunas obras de otros autores que describieron de una manera inigualable nuestra Pampa.

Se puede apreciar un ejemplar del “Don Segundo Sombra” en su edición más notable realizada por el maestro Stols, en Maestricht, Holanda allá por 1929.

La Sala del Gaucho sintetiza por medio de sus pertenencias el estilo de vida del hombre de campo. Se exhiben allí rastras, boleadoras, lazos, bozales, riendas y estribos.
La pinacoteca de este museo es muy rica y revive distintas escenas de nuestro territorio y sus tradiciones.
Carruaje
 
   
   
     

Un puente viejo, un puente nuevo
 
Puente Viejo
 
En el año 1856 se crea la Municipalidad de Areco, y fue instituido como juez de paz uno de los vecinos más ilustres Don José E. Martínez, quien mandó construir un puente sobre el río Areco, a los efectos de unir ambas márgenes del mismo.
Al comienzo fue conocido como el “Puente de los Martínez”, para luego transformarse en el “Puente Viejo”.
Este puente era fundamental para facilitar las comunicaciones hacia el Alto Perú.

Fue el primer puente que sólo se podía utilizar de día, ya que había que pagar un peaje para trasponerlo.
 
   
   
     

Parque de flora y fauna autóctona Carlos Merti
 

Fue al comienzo un museo escolar, dedicado a las Ciencias Naturales. Funciona frente al puente, sobre la calle Zerboni. Cuenta hoy con un zoológico y botánico donde se pueden observar magníficos ejemplares de jacarandaes, palos borrachos, ombúes y otros árboles y arbustos de distintas regiones del país.

Este zoo está dedicado a pequeños mamíferos y aves que son propios de la región chacopampeana.

 
   
   
     

Tierra de Artesanos
 

Nuestro país está estrechamente ligado a “la plata”, hasta su nombre recoge este elemento, que durante mucho tiempo fue el móvil que arrastró a los españoles a estas tierras sudamericanas.
Muy buenos plateros y artesanos han atesorado las viejas técnicas para generar verdaderas obras de arte en cada pieza.

Artesanías de Plata

Los primeros plateros se dedicaron a la realización de elementos de la liturgia; pero para vivir debían incorporar su arte a otros estamentos sociales.
Así surgen los aperos para los caballos...fustas, espuelas, facones, y otros enseres que engalanaban a quien montaba un buen animal criollo.
También los artesanos construyeron elementos sociales como el mate, y las bombillas, y las bandejas que los portaban.

Ningún lugar de la provincia concentra tal cantidad de artesanos que se han especializado durante décadas para lograr productos que hoy son sumamente preciados por el público extranjero que accede a los pagos de Areco.

Fiesta de la Tradición

Un lugar imperdible, donde se esfuma el tiempo actual para recrear en cada rincón la vida pasada de personajes tan pintorescos como el gaucho, los indios, en un ambiente que invita a conocer la Pampa.
Durante el mes de noviembre se celebra “la fiesta de la Tradición”, con muestra de distintas destrezas, entre ellas la carrera de sortijas, carrera de cuadrera y la famosa jineteada.

 
   
   
     
 
 
 
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