Es una de las provincias
argentinas de más reciente creación, ya que si
bien su origen es remoto en cuanto al poblamiento;
La Pampa
tomó el carácter de provincia recién en
el año 1952.
Geográficamente ubicada en el sector oeste de la región
denominada “llanura
pampeana”. Con una cota media de 400
metros sobre el nivel del mar, fue conocida
durante mucho tiempo con la denominación de
“desierto
pampeano”.
Desierto de árboles, desierto por la falta de agua, desierto
por las vastas extensiones en las que no se podía encontrar
“ni siquiera a un cristiano”.
Sólo una formación orográfica rompe la
monotonía de la extensa Pampa; se trata del Sistema
de Pampa Central o Mahuides, que junto con la Precordillera
Cuyana y el Sistema de Ventania constituyen el arco de los Gondwánides,
formación geológica que se originó en el
Paleozoico, movimiento
Varíscico, con un imponente geosinclinal.
Ubicada a 600 kilómetros
de la Ciudad de Buenos Aires, se llega a su
ciudad capital Santa Rosa
por medio de la Ruta
Nacional N° 5, que representa una de las
vías más directas para acceder al corazón
mismo de la provincia.
Según la visión de los primeros padres
jesuitas que recorrieron la zona e indagaron
en la historia poblacional de estas tierras; coincidieron en
denominar a los primeros pobladores con el nombre de “indios
pampa”, aunque en realidad no se ha preservado
prácticamente ningún elemento de esta cultura.
Lo que sí se puede considerar es que toda esta zona fue
influenciada por los araucanos
(grupo aborigen que procedía desde Chile y que desparramó
su cultura por toda la Patagonia Argentina).
Entrado el siglo XIX la zona se constituyó en una región
de disputa entre la tribus aracaunizadas; ranqueles
por un lado y pehuenches
por el otro se disputaron la hegemonía del lugar.
Surgen nombres míticos como el de
cacique Calfucurá
(pehuenche), que muy pronto se convierte en el caudillo de las
pampas, y que congrega a su pueblo para luchar contra el hombre
blanco.
Muchas batallas se sucedieron en este territorio...alianzas
de blancos con aborígenes, terminaron con esta verdadera
confederación.
Cuando a la muerte de Calfucurá
le sucede su hijo dilecto Namuncurá
enfrenta a los ejércitos blancos encabezando una sangrienta
batalla denominada “la
Tigra” donde murieron miles de aborígenes.
Esta batalla decide el destino final de este pueblo que de a
poco emprende la retirada hacia el sur.