Los orígenes de esta ciudad se deben
al empeño de un habitante tesonero de la región llamado
Don Tomás Mason; quien con
el apoyo de otros estancieros del lugar fundaron en el año
1892 la ciudad de Santa
Rosa de Toay; contando en ese entonces con la ayuda y apoyo
del gobernador del territorio nacional
Gral. Eduardo Pico.
El epicentro de esta fundación fue la estancia de Mason, llamada
La Malvina.
Don Mason encaró el poblamiento con un criterio muy particular;
a los primeros pobladores (la mayor parte de ellos venidos desde Europa)
les concedió terrenos lindantes con su estancia.
Muy pronto a instancias del pionero llega también el
ferrocarrily con él comienza
el verdadero progreso de la región.
A partir de la década del ´20 arriban verdaderas hordas
de inmigrantes españoles, muchos de ellos vascos, madrileños,
gallegos que encontraron en estas tierras su lugar en el mundo.
Un
centro cívico único en el país
En el corazón mismo de la ciudad,
se localiza el Centro Cívicoque alberga a la mayoría de los edificios administrativos
importantes de la capital de provincia.
Estos edificios modernos se deben al ingenio del arquitecto
Clorindo Testa quien diseñó la Casa
de Gobierno, los Ministerios
y la Cámara de Diputados.
La Casa de Gobierno es un edificio
sumamente original que parece ser un barco anclado o semihundido,
que atrae la visita constante de todos los turistas que llegan
hasta esta zona.
El Centro Cívico ofrece además un impresionante
anfiteatro donde se realizan
variadas actividades culturales, con la presentación de
artistas de renombre mundial.
Cruzando la Avenida
Pedro Luro, llegamos a la Dirección
de Turismo Provincial y Mercado
Artesanal donde además de toda la información
importante para recorrer la provincia podremos observar muestras
de artesanos aborígenes que se han especializado en cestería,
y tejidos de telar que representan a toda esta zona del país.
Los productos que se adquieran en este lugar están certificados
por ser trabajos originales y artesanales.
Si seguimos por la Avenida
San Martín llegamos a la plaza homónima
donde se localiza el centro comercial de la ciudad.
Frente a la plaza se levanta la escultural Catedral,
que posee una fachada sumamente moderna. El frente está
constituido por 14 hexágonos que representan a
los 12 apóstoles; uno de mayor tamaño con
una cruz que la atraviesa intuye la figura de Cristo;
y cierra la compleja obra otro hexágono que representa
a María madre de la Iglesia Católica.
En esta catedral descansan los
restos del fundador de la ciudad Don Tomás Mason.
Laguna
Don Tomás
Saliendo de la ciudad por la Avenida
Roca, se accede prontamente al Complejo
Turístico Laguna Don Tomás.
Se calcula que esta laguna ocupaba a principios del siglo XX una
superficie mayor a la actual, pero se fue empobreciendo con las
disminuciones constantes de precipitaciones que posee la zona,
que anualmente no superan los 300 a 400 milímetros.
Se sucedieron a lo largo del siglo numerosas inundaciones, provocadas
por lluvias torrenciales; razón por la cual la zona fue
dinamitada y corregido su curso.
Es uno de los paseos obligados para lugareños y visitantes
que encontraron en esta zona un escenario singular para realizar
caminatas, trekking, y todo
tipo de actividades náuticas.
Cuentan los baqueanos que en una de las mayores sequías
de la década del 30 era posible cruzar el cauce de la laguna
caminando y hasta en bicicleta.
La zona de recreación presenta un espacio dedicado a parrillas
y parador donde poder pasar el día junto a la laguna.
Reserva
Provincial Parque Luro
Ubicada
a 35 kilómetros al sur de la capital.
Una de las funciones que cumple esta reserva es la de preservar
los últimos ejemplares de caldenes
que existen en el mundo.
Se trata de un árbol de zonas semidesérticas, que
caracterizó con sus formaciones boscosas a esta provincia.
Pero la tala indiscriminada; ya que fue utilizado para la fabricación
de pisos de parquet; logró diezmarlo hasta casi hacerlo desaparecer.
Este
lugar lleva el nombre de un prominente vecino de esta provincia,
Don Olegario Luro quien fundó aquí su estancia
llamada San Huberto; con la primitiva
idea de generar en sus tierras un importante coto privado de caza.
Dedicado a esta actividad se ocupó de traer desde Europa
ejemplares de ciervos rojos y jabalíes,
que muy pronto se ambientaron en la región y se reprodujeron
en condiciones totalmente naturales.
En
estas tierras edifica“el
Castillo”, que es una construcción semejante
a las de Europa del siglo XIX.
Este edificio se puede visitar, y observar la evolución de
la fauna y la flora del lugar en su centro de interpretación.
En el año 1965 es comprado por la Provincia de La Pampa,
y después de algunas restauraciones se abre al público
para gozar de un genuino contacto con la naturaleza a todos los
que la visitan.